Construya El Sistema De Valores (Parte II)

CONSTRUYA EL SISTEMA DE VALORES DE SUS HIJOS (PARTE II)

En el artículo anterior, se inició un grupo de estrategias para formar el valor de Compartir con otras personas lo propio sea material o inmaterial. Existen otros valores como el respeto a sí mismo y a los otros, que es de suma importancia en la formación de seres humanos ya que no solo influyen la interacción con otras, sino que determinan el autoconcepto y la seguridad en sí mismo.

…El Respeto. Es uno de los valores de más difícil formación en los niños, ya que, para dar respeto, es necesario recibirlo. Cuando los niños aprenden el principio del respeto, la probabilidad de ser mejores lideres, compañeros y miembros de la sociedad aumenta.

Para respetar a nuestros hijos, y ellos a su vez sentir respeto por otros, es básico conocer y hablarles de las diferencias individuales tales como costumbres, apariencias, convicciones religiones, status socio-económico y aceptar las mismas. Además, es necesario introducir el concepto de la “privacidad”, es decir enseñarlos a escuchar lo que otras desean decirles. Ayudarlos a entender que lo que viene de otros puede crear un efecto perjudicial o beneficioso para ellos y propiciar en ellos la capacidad de decidir si toman o dejan la información que viene del otro.

La base del respeto a sí mismo, se inicia con el respeto que los niños reciben del hogar. El respeto hacia los demás se forma en lo que niños demuestran hacia sus familiares. Algunas veces cometemos el error de sentir menos respeto por nuestros hijos que por extraños. Esto es porque pensamos que son pequeños, y/o no poseen los mismos derechos, ni merecen muchas explicaciones. Caemos en la frase “Yo lo digo y punto”. Debemos estar claros que nuestros hijos presentan dificultades reales para expresarse pues no saben describir con exactitud ni lo que sienten o piensa. A veces no son capaces de entender lo que estamos diciendo, es necesario darles tiempo para hablar y escucharlo. Démosle el beneficio de la duda y la oportunidad de que ellos expliquen. No abusemos del rol de padres. No usemos los gritos, como forma de imponer un punto de vista. Respetemos su forma de pensar.

No obliguemos a nuestros hijos a ser corteses si no lo desean en un momento en particular. Lo importante es que debemos impedir que sean agresivos o groseros. No pongamos en entredicho la autoestima de nuestros hijos aceptando o emitiendo mensajes como “es que no lo hace porque seguro que no sabe”; “es que es un mal educado”; “saluda, no seas antipática”. Reprendamos la conducta, no adjetivásemos a nuestros niños. Reforcemos las conductas respetuosas y corteses de nuestros hijos en publico y privado. Utilicemos la tv para mostrarle los adecuados y los inadecuados comportamientos de respeto, esto ajustado a las diferentes edades.

….La Honestidad, otro de los valores de difícil formación. Se es honesto primeramente consigo mismo y luego con los demás. Honestidad, se asocia con decir la verdad, pero ¿cuál verdad?. Para los niños puede llegar a ser muy “peculiar”, es por esto que debemos hacer preguntas sin tonalidades que connoten agresión, actitudes punitivas, capciosas. Preguntemos a nuestros hijos qué sucedió, qué crees que pasó. Debemos estar atentos a nuestro comportamiento, pues somos los modelos a copiar y sólo nosotros, que estamos constantemente en la mira de nuestros hijos, podremos hacer el milagro de que pase lo que pase, nuestros hijos sientan la confianza suficiente para pedir ayuda, nuestra opinión o simplemente para ser escuchados. No podemos mentirles a nuestros hijos. Aspectos como ir al médico, dejarlos con otras personas para salir, no comprarle juguete en un momento determinado, deben ir acompañados de la verdad dice de forma sutil, pero la verdad. No juguemos al chantaje con ellos, no cometamos errores como “si no te sientas va a venir la policía a regañarte”.

 

 

Hay que detenerse a explicarle en cada ocasión lo importante que es ser honesto y justo. Usemos palabras sencillas y sólo tomemos en cuenta el hecho suscitado, no se extienda en la conversación. Por ejemplo, Lina, tomó un juguete de la guardería y lo llevó en su lonchera a casa. Nosotros como padres, no debemos magnificar el hecho. Observemos y callemos hasta ver si la niña lo comenta por sí sola. Luego si no lo hace preguntamos de forma ingenua: ¿Y este juguete tan hermoso de quién es?, esperemos la respuesta y si le dice la verdad reforcemos su honestidad y expliquemos que, aunque a veces quisiéramos tener las cosas de otras personas no es justo llevárselas sin permiso. Luego explicamos que como no le pertenece, lo adecuado es devolverlo. Trate que la niña le diga al dueño del juguete “yo lo lleve a mi casa”, sólo esta frase es suficiente para empezar, no le exijamos que pida disculpas, ni que prometa que no lo volverá hacer.

Recordemos, ser honesto implica asumir la responsabilidad y esto implica riesgo. A los niños no les gustan los riesgos y menos si traen sanciones. Debemos apoyar afectuosamente a nuestros hijos. Si un niño hace alguna travesura y luego huye, hagamos que el niño entienda que es importante decir lo que hizo y que antes de castigarlo y agredirlo por el hecho ocurrido lo oirá y le explicará las consecuencias de sus actos para que el pueda empezar a comprender el riesgo que puede correr. Aunque le hayamos explicado muchas veces a nuestros hijos las cosas, ellos necesitaran de mil veces más pues está en una etapa exploratoria, se encuentran descubriendo la vida. Eduquemos con cariño, luego veremos los frutos.