Las Emociones – 2da Entrega

Desde que los niños son pequeños se les debe enseñar identificar sus emociones, que o quienes las producen, saber expresarlas y saber regularlas. Así, cuando sean adultos sepan controlarlas y no que sean las emociones quienes les controlen a ellos.

Alfabetizar a nuestros hijos en cuanto a las emociones, implica hacerles comprender que todas y cada una de ellas son necesarias para el desarrollo socio afectivo; que no hay emociones buenas ni malas.

Las emociones nacen con las personas y son parte de los seres humanos. Son las que permiten que nos enfrentemos a las situaciones cotidianas.

¿Cómo sabríamos cuándo estamos ante un peligro sino experimentamos miedo? No reaccionaríamos. Podemos aprender a manejar las emociones correctamente conociéndolas y aceptándolas.

Es necesario ayudar a nuestros hijos a identificarlas, preguntándoles cómo se sienten. Qué tal les fue en el colegio, en el juego, con sus amigos, con sus maestras.

También es importante ayudarlos a reconocer las emociones en los demás y respetar cada situación brindado apoyo si así pudiese ser.

Tanto en casa como en el colegio, debemos fomentar y modelar la expresión de las emociones. Los niños aprenderán de manera natural a decir lo que sienten. Al expresarlo, las emociones se regulan.

Es trascendental aprender a observar a nuestros niños. Solo mira su cara y date cuenta de la emoción que transmite: miedo, enfado, tristeza, sorpresa, alegría.

Enséñales la importancia de expresarse y sobre todo también a darse cuenta de cómo la persona que tiene a su lado también se siente.

La identificación y la expresión de las emociones permiten conocerse a sí mismo y aceptarse. Esto, redunda en la autoestima de los niños.

El Asco, la Alegría, la Tristeza, la Ira y el Miedo, son las emociones básicas.

ASCO: El asco ayuda a elegir, a aprender a decir No. Ayuda al niño a formar una personalidad: ‘quiero esto porque esto otro no me gusta’.

IRA: Emoción negativa necesaria es necesaria. De la ira también se aprende. Es normal que aparezca Ira en nuestro hijo cuando alguien le pega, o cuando se aprovechan de él. Es en cierta forma, un arma de defensa, una forma de entender ‘esto no me gusta’ ¡esto me molesta!’… ‘no quiero sentirme así’.

TRISTEZA: Emoción negativa complementaria a la alegría. La tristeza con frecuencia nos hace reflexionar. La tristeza también puede llevar al niño a perder ilusión y a deprimirse.

Siempre, tras un momento de tristeza, debemos intentar que vuelva a aparecer la alegría.

ALEGRÍA: Una emoción positiva, que energiza, la alegría es el motor que mueve la vida de nuestros niños.

MIEDO: Emoción negativa que nos aleja del peligro. Esta emoción puede llegar a bloquear a los niños. Es necesario combatirla con apoyo, protección y acercamientos a la situación que lo genera poco a poco.

Siéntate con tu hijo, habla con él, escúchalo. Permítele que cuente lo que siente. Intenta explicarle qué siente. ¿Está enfadado? Sintió ira. ¿Por qué? Haz que se plantee todas estas preguntas y sobre todo, haz que entienda que ninguna de estas emociones es mala. Todas, absolutamente todas, son necesarias.

 

Dpto. de Orientación – Colegio Mi Titá