Los Mordiscos ¿Cómo Manejarlos?

Dar mordiscos es un comportamiento típico en edades muy tempranas por el proceso de dentición del niño, así como por el proceso de exploración en el que los bebes se aproximan a los estímulos reconociéndolos a través de la boca y de la manipulación, entre los 12 y 30 meses aproximadamente vuelve a aparecer la conducta de morder, en respuesta a distintos factores y situaciones que presentan los niños durante este período.

Los Mordiscos ¿Cómo manejarlos?

Es por esto que lo primero que hay que hacer es identificar por qué muerden.
1. Por problemas de dentición: el dolor en la boca al salir los dientes lleva a morder todo lo que está a su alcance, sin consciencia del daño que hacen.

2. Por ausencia del lenguaje oral: al no poder comunicar mediante palabras lo que piensan y sienten, tienden a morder como muestra de su frustración ante las situaciones que viven.

3. Por modelaje: si los adultos que acompañan al niño establecer el juego de morder lo niños no podrán diferenciar con quién es permitido y con quién no.

4. Por costumbre: si se le refuerza al niño pequeño la conducta de morder, arañar o pegar, al crecer no comprenderá que la conducta es inapropiada.

5. Por falta de límites: cuando a un niño se le complace o ceden en “estirar los límites” en casa, durante la jornada escolar al no darle lo que soliciten habrá una tendencia al enfado, a morder, a arañar o a pegar porque le es difícil
aceptar una negativa.

6. Dificultad para regular las emociones de miedo, sorpresa y alegría: estas situaciones emocionales pueden descontrolar al niño y hacer que este realice conductas inapropiadas.

7. Cambios en sus rutinas y dinámica personal: situaciones como la llegada de un hermanito, una muerte, una mudanza, separación de los padres; puede contribuir a que el niño muestre ansiedad y la exteriorice a través de las mordidas.

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¿Qué se puede hacer en el hogar?

Como es sabido el morder es un comportamiento potencialmente peligroso que debe ser corregido y atendido de inmediato. Frente a este hecho hay que mantener la calma, no hay que reaccionar excesivamente, evitar los gritos o explicar más de lo que se requiere.

  • Usar un tono de voz y una expresión corporal que le enseñe al niño un cambio de actitud y emocional en usted.
  • Dígale que no aceptará que muerda a otras personas.
  • Mírelo a los ojos y dígale “No se muerde a las personas”.
  • Explíquele como afecta a los niños el morder.
  • Sugiérale alguna forma alternativa para expresar su enojo, su frustración o su alegría.
  • Si lo descubre mordiendo dígale “No”, mostrando su desaprobación. Invite al niño que ha dado el mordisco a pedir disculpa al otro niño y a reparar la situación ayudando a colocarle crema o una compresa con hielo.
  • Evite decirle eres un niño malo.
  • No muerda a su hijo si mordió a otra persona.
  • Felicítelo cuando no lo haga mientras que juega con otros niños. Hágalo de forma intermitente.

Es posible que un niño pequeño muerde cuando necesita sentirse fuerte y poderoso, la televisión en este sentido puede llegar a ser una influencia negativa (programas de luchas, comiquitas agresivas), así como los videojuegos. El niño más pequeño de la familia puede morder a otro solo por ganar poder, para evitar este tipo de conductas haga lo siguiente:

  • Asegúrese de que su hijo se sienta querido y protegido por los adultos que lo rodean.
  • Evite que sus hermanos, primos lo molesten constantemente y el experimente momentos de gran frustración e impotencia.
  • Supervise los programas y juegos de video con los que juega su hijo, así como los juegos que se realizan en la casa.

 

Dpto. de Orientación – UEP Mi Titá